Investigadores de la Universidad Nacional Sede Manizales crean una plataforma con inteligencia artificial e Internet de las Cosas capaz de anticipar complicaciones cardíacas y cerebrovasculares desde el hogar
Las enfermedades cardiovasculares continúan encabezando la lista de causas de mortalidad en Colombia y en el mundo, un problema que se agrava con el envejecimiento de la población, la creciente prevalencia de factores de riesgo como la hipertensión y las brechas de acceso a servicios especializados, particularmente en zonas rurales o alejadas de los grandes centros urbanos. En este contexto, un grupo de investigadores colombianos ha puesto en marcha una solución tecnológica que combina dispositivos portátiles, monitoreo remoto e inteligencia artificial para anticipar eventos potencialmente mortales sin que el paciente deba salir de su casa.

Una plataforma con 98,7 % de acierto preliminar
El proyecto integra manillas y sensores no invasivos que registran signos vitales y una plataforma con inteligencia artificial que clasifica alertas de riesgo cardiovascular con un acierto preliminar del 98,7 %, para facilitar una atención oportuna sin salir de casa.
El sistema, desarrollado por la Universidad Nacional de Colombia (Unal) Sede Manizales, integra dispositivos inteligentes, una plataforma web móvil y modelos de inteligencia artificial capaces de identificar patrones asociados con posibles complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares. La lógica de funcionamiento es sencilla en apariencia, pero técnicamente compleja: cuando detecta cambios relevantes, el sistema genera alertas para que el paciente consulte oportunamente al personal de salud.
De este modo, los profesionales médicos disponen de información objetiva y en tiempo real que les permite priorizar consultas, ajustar tratamientos o activar servicios de urgencia antes de que un evento cardíaco o cerebrovascular se torne irreversible.
Un proyecto liderado desde Manizales
La iniciativa nace en el ámbito universitario y responde a una preocupación epidemiológica concreta. En Colombia, más de 4,5 millones de personas fueron diagnosticadas con hipertensión arterial entre 2019 y 2020, uno de sus principales factores de riesgo. Frente a esta realidad, el equipo científico apostó por trasladar la vigilancia clínica al entorno domiciliario.
La iniciativa, denominada “Sistema de monitoreo en casa basado en inteligencia de las cosas (IoT) e inteligencia artificial (IA) para el tratamiento de enfermedades cardio-cerebrovasculares”, es liderada por la profesora Elisabeth Restrepo Parra, directora del Centro de Desarrollo Tecnológico Innterfaz, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, con la coordinación técnica de Luis Eduardo López Betancur, administrador de Sistemas Informáticos y especialista en Gerencia Estratégica de Proyectos.
El nombre del proyecto no es casual: combina dos de las tendencias más disruptivas de la salud digital contemporánea. Por un lado, la llamada “inteligencia de las cosas” —evolución del Internet de las Cosas (IoT)— que interconecta objetos cotidianos capaces de recolectar datos biométricos. Por otro, los algoritmos de aprendizaje automático que interpretan esos datos para detectar anomalías que el ojo humano podría pasar por alto.
Cómo funciona el dispositivo en la vida diaria del paciente
El corazón tecnológico del sistema son los llamados wearables. Uno de los principales aportes del sistema es la incorporación de dispositivos portátiles o wearables —como manillas inteligentes y sensores no invasivos—, los cuales registran variables como frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno y actividad física.
Estos parámetros, medidos de manera continua a lo largo del día, permiten construir un perfil dinámico de la salud del usuario, muy distinto al retrato puntual que aporta una consulta médica tradicional. La información se envía automáticamente a una plataforma web móvil, donde los algoritmos comparan los valores obtenidos con patrones asociados a eventos cardiovasculares y cerebrovasculares.
Cuando el modelo identifica una anomalía —una caída significativa de la saturación de oxígeno, una arritmia sostenida o cambios inesperados en la frecuencia cardíaca en reposo—, emite una alerta que llega tanto al paciente como al personal sanitario responsable. Así, la detección deja de depender exclusivamente del criterio subjetivo del enfermo, quien muchas veces no reconoce a tiempo los síntomas o los subestima.
Una red de conocimiento para validar la tecnología
Aunque los resultados preliminares son alentadores, los investigadores insisten en que el proyecto se encuentra en fase de desarrollo y necesita ampliar su validación en escenarios reales. Para lograrlo, la Universidad Nacional está tejiendo alianzas estratégicas con actores del sistema de salud regional. El equipo adelanta conversaciones con el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia (BIOS), la Universidad de Caldas, la IPS de Caldas, el Hospital Universitario de Caldas, Unisalud y otras instituciones interesadas en fortalecer el proceso. “Lo que estamos construyendo es una red de conocimiento. La idea es compartir experiencias y capacidades para fortalecer el proyecto y generar mejores resultados”, destaca el coordinador López.
Ese entramado colaborativo es determinante en este tipo de desarrollos. La articulación entre universidades, centros de investigación y entidades del sector salud permitirá fortalecer la validación del sistema, enriquecer los modelos desarrollados y facilitar futuras etapas de evaluación en escenarios reales.
Alcance potencial: prevención, equidad y atención domiciliaria
El impacto esperado va más allá de la mera reducción de eventos agudos. En un país donde la geografía y la desigualdad limitan el acceso a cardiólogos y a centros de alta complejidad, el monitoreo remoto puede convertirse en una herramienta de equidad sanitaria. Un paciente hipertenso o con antecedente de infarto, residente en una zona apartada, podría contar con vigilancia clínica continua sin necesidad de desplazarse a un hospital de referencia.
Aunque el proyecto aún se encuentra en desarrollo, los resultados obtenidos muestran el potencial de la inteligencia artificial y el monitoreo remoto para apoyar la atención de pacientes con enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. La apuesta es que una alerta generada a tiempo contribuya a prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida desde el hogar.
Perspectivas: hacia una medicina predictiva y personalizada
El proyecto colombiano se inscribe en una tendencia global que apunta a transformar la manera de prevenir y tratar las enfermedades crónicas. La combinación de sensores biomédicos accesibles, redes móviles cada vez más extendidas y algoritmos capaces de aprender de grandes volúmenes de datos abre la puerta a una medicina más predictiva, personalizada y participativa. En cardiología, donde los minutos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, esta anticipación es especialmente valiosa.
El siguiente paso será concluir la validación clínica del sistema, integrarlo con las historias clínicas electrónicas y explorar modelos de sostenibilidad para su adopción en el sistema de salud colombiano. Si esas etapas se superan con éxito, la iniciativa de la UNAL Sede Manizales podría convertirse en una referencia latinoamericana sobre cómo la ciencia local puede responder, con creatividad y rigor, a los grandes desafíos de la salud pública.
Fuentes consultadas: IntraMed; El Tiempo (Colombia); GDA – Grupo de Diarios América; Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
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