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Colombia: qué es el tusi y por qué generó una alerta en Medellín

Un grupo de pacientes con lesiones vasculares graves, hospitalizaciones y una amputación llevó a las autoridades a reforzar la vigilancia. La preocupación central: el polvo vendido como “cocaína rosada” no tiene una fórmula fija y quien lo consume no sabe con certeza qué contiene. En mayo de 2026, Medellín activó una alerta de salud pública…

Un grupo de pacientes con lesiones vasculares graves, hospitalizaciones y una amputación llevó a las autoridades a reforzar la vigilancia. La preocupación central: el polvo vendido como “cocaína rosada” no tiene una fórmula fija y quien lo consume no sabe con certeza qué contiene.

En mayo de 2026, Medellín activó una alerta de salud pública tras detectarse personas —varias jóvenes— con isquemia y otras complicaciones vasculares que habían consumido tusi. Algunos pacientes requirieron atención en unidades de cuidados intensivos y uno perdió una extremidad. El hallazgo preocupó no solo por la gravedad de las lesiones, sino porque los análisis no permitían identificar una fórmula común detrás de todos los casos.

Un nombre que no describe la mezcla

“Tusi” o “tusibí” se relaciona con la pronunciación en inglés de 2C-B, una sustancia psicodélica sintética. Pero en el mercado colombiano el nombre suele designar otra cosa: un polvo de composición variable que puede no contener 2C-B. Tampoco “cocaína rosada” es una descripción química confiable: el color y el nombre comercial no revelan qué sustancias hay en una muestra.

Los análisis respaldan esa distinción. Un estudio de Medellín difundido por la Alcaldía encontró que el 94,3 % de las muestras llamadas 2C-B o tusi no contenía 2C-B. En el monitoreo nacional de 2023, ninguna de las 56 muestras identificadas como tusi contenía esa molécula; la ketamina apareció en el 98,2 %, y también se detectaron cafeína y sustancias como MDA y MDMA. Son resultados de muestras analizadas, no un inventario de cada dosis que circula, pero muestran por qué el nombre puede inducir a error.

Una “ruleta química”

El Ministerio de Justicia ha advertido que una muestra puede reunir hasta nueve sustancias psicoactivas. Entre las identificadas en distintos análisis figuran ketamina, MDMA, MDA, metanfetamina, cafeína y cocaína; también se han encontrado medicamentos, opioides y compuestos de uso veterinario. Eso no significa que todas estén presentes en cada bolsa: la mezcla depende, entre otros factores, de quién la prepara y de qué sustancias tiene disponibles.

La incertidumbre dificulta anticipar los efectos. La ketamina puede alterar la percepción y la coordinación; los estimulantes pueden afectar el sistema cardiovascular, mientras que opioides o benzodiacepinas pueden producir sedación. Si se combinan sustancias con efectos distintos —o se suman alcohol y otros depresores—, el resultado puede ser impredecible y complicar la atención médica. Expertos de la Universidad CES también advierten sobre riesgos de intoxicación, depresión respiratoria y lesiones en órganos, aunque el impacto depende de la mezcla y de la persona.

Qué ocurrió en Medellín

La alerta pública tomó fuerza el 26 y 27 de mayo. Para entonces, la Secretaría de Salud reportaba 18 personas atendidas por intoxicaciones asociadas al consumo de tusi: 15 hombres y tres mujeres, residentes de Medellín, Bello e Itagüí. La primera había presentado síntomas el 24 de febrero; siete pacientes requirieron cuidados intensivos o especiales y uno necesitó la amputación de una extremidad inferior.

La señal había aparecido antes en los servicios de urgencias. El 25 de mayo, El Colombiano informó que médicos de Medellín habían atendido desde mediados de abril cuatro casos de isquemia aguda en personas de entre 28 y 35 años que, según el reporte, coincidían en haber consumido tusi. La isquemia ocurre cuando disminuye o se interrumpe el flujo de sangre hacia un tejido; si el daño es grave, puede causar necrosis y dejar secuelas permanentes.

La relación entre los casos y el consumo encendió las alarmas, pero no establece por sí sola cuál componente produjo las lesiones. El Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud señalaron que los hallazgos toxicológicos disponibles no explicaban completamente la gravedad observada y que seguían considerando la posibilidad de sustancias o mezclas aún no identificadas. Por eso, no es riguroso atribuir los casos a un único ingrediente.

Cifras que dependen del corte

En una actualización publicada el 27 de julio, la Alcaldía de Medellín informó que investigaba 20 casos de afectaciones vasculares asociados al tusi y que no registraba nuevos pacientes con procedencia de Medellín desde el 30 de junio. También reportó que había analizado diez muestras —siete con apoyo de la Policía Nacional y tres del Instituto Nacional de Medicina Legal— en las que encontró varios compuestos, entre ellos ketamina y heroína.

La FM divulgó otro balance atribuido a la secretaria de Salud, con 26 casos graves que habrían requerido hospitalización. Como los reportes no presentan un corte y criterios de conteo comunes, las cifras deben leerse por separado, no sumarse como si fueran una misma serie. La Alcaldía indicó que mantenía activa la vigilancia y la investigación.

Atención temprana y prevención

Tras consumir una sustancia, el dolor intenso, la pérdida de sensibilidad o los cambios de color en manos, pies o dedos requieren atención médica urgente. También debe buscarse ayuda ante dificultad para respirar, desmayo o alteraciones graves del estado de conciencia. El Ministerio de Salud recomienda acudir de inmediato a un centro asistencial ante cualquier señal de alarma e informar al personal sanitario qué se consumió, si se sabe; esa información puede orientar la atención.

La alerta de Medellín no significa que todas las muestras de tusi provoquen isquemia o amputaciones. Sí deja claro que el aspecto rosado no permite saber qué contiene el polvo, en qué concentración ni cómo reaccionará al mezclarse con otras sustancias. Frente a ese riesgo, las autoridades han llamado a fortalecer la vigilancia, el análisis de muestras y la prevención, con atención oportuna y sin estigmatizar a quienes consumen. La incertidumbre sobre la composición es, precisamente, una de las razones centrales de la alarma.

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Acerca de la autora

Sindy Lorena, colombiana de Bogotá.

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