
América Latina atraviesa lo que dos organizaciones regionales de sexología han definido como “una combinación inédita de retrocesos y presiones simultáneas” en materia de salud sexual. El diagnóstico fue presentado por la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS) y la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (FLASSES), en el marco de la antesala del XXIII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual (CLASES 2026), que se celebra en Ciudad de México del 28 al 30 de octubre bajo el lema “Justicia sexual”.
El planteamiento no se reduce a un problema clínico: combina tendencias epidemiológicas adversas, debilitamiento de políticas públicas, contracción de presupuestos y cooperación internacional, auge de discursos contrarios a la educación integral en sexualidad y una nueva frontera digital marcada por la desinformación y la violencia sexual mediada por inteligencia artificial.
Un punto de inflexión regional
El boletín difundido por ambas federaciones describe la situación regional como un “punto de inflexión”, en un contexto de fuerte polarización sobre la agenda de derechos sexuales y reproductivos. La premisa central es clara: no puede haber salud sexual sin autonomía corporal, y el ejercicio de los derechos sexuales no se distribuye de manera homogénea. Edad, género, territorio, ingresos, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, condición migratoria y discapacidad determinan quién puede vivir una sexualidad libre, informada, placentera y segura, y quién encuentra barreras sistemáticas para hacerlo.
En el plano sanitario, el diagnóstico agrupa cuatro frentes críticos.
Primero, el embarazo adolescente y la autonomía corporal. América Latina y el Caribe mantiene la segunda tasa más alta de fecundidad adolescente del mundo, con 50,6 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años, solo por detrás de África subsahariana, según datos de UNFPA. A esto se suma la preocupación específica por los embarazos en menores de 15 años, frecuentemente asociados a violencia sexual.
Segundo, el VIH como epidemia que va a contracorriente. Mientras el mundo reduce las nuevas infecciones, ONUSIDA informó que en América Latina aumentaron un 25% entre 2010 y 2025. En 2025, la región de América Latina y el Caribe concentró 153.000 nuevas infecciones. El Caribe, en cambio, logró reducirlas, lo que para los expertos demuestra que los resultados dependen de decisiones de política pública, no de una fatalidad epidemiológica. El informe de ONUSIDA presentado en la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, en Río de Janeiro, advierte además sobre el impacto de los recortes en financiamiento internacional y en servicios comunitarios de prevención.
Tercero, la sífilis, una infección prevenible con preservativo y curable con penicilina. La OPS estimó 4,2 millones de casos nuevos en las Américas en 2024, un 15% más que en 2022, con cerca del 90% concentrado en América Latina y el Caribe. La sífilis congénita sigue siendo un marcador especialmente doloroso de fallas en el sistema sanitario: cada caso evitable refleja la ausencia de pruebas y tratamiento oportunos durante la gestación.
Cuarto, las infecciones de transmisión sexual resistentes. La OMS alerta sobre la creciente resistencia del gonococo a antibióticos de primera línea como ceftriaxona y cefixima, un escenario que podría estrechar la ventana terapéutica. En la región, solo una minoría de países mantiene vigilancia sistemática, lo que deja vacíos de información para anticipar qué cepas podrían volverse intratables.
La nueva frontera digital
El documento de FEMESS y FLASSES incorpora un eje que hoy resulta ineludible: internet y la inteligencia artificial. Buena parte de lo que niñas, niños, adolescentes y jóvenes aprenden sobre sexualidad ya no proviene únicamente de la escuela o los servicios de salud, sino de plataformas digitales donde conviven información útil y desinformación amplificada por algoritmos.
Pero el problema no termina en la difusión de contenidos erróneos. Las herramientas de IA han facilitado la generación de imágenes sexualizadas sin consentimiento, deepfakes sexuales, sextorsión con material sintético y acoso automatizado. El informe cita datos de Internet Watch Foundation que en 2025 identificaron 8.029 imágenes y videos de violencia sexual contra la niñez generados con IA, un aumento exponencial respecto del año anterior, con una abrumadora mayoría de víctimas niñas.
La tecnología, sin embargo, no es solo una amenaza: también es el canal con mayor capacidad para llegar a poblaciones fuera de la escuela y de los servicios formales. El debate, por tanto, no es si la sexualidad se vive en línea, sino con qué alfabetización digital, regulación y acompañamiento profesional se hace.
El giro geopolítico que llega al consultorio y al aula
A los datos epidemiológicos se suma un contexto de contracción de la cooperación internacional, reducción de presupuestos públicos y avance de discursos que impugnan la educación integral en sexualidad. El efecto, advierten las federaciones, es acumulativo: menos recursos, menos educación, más desinformación, más ITS, más embarazos no intencionales y más violencia.
La consecuencia final no es abstracta: afecta de manera desigual a adolescentes, mujeres, poblaciones clave, personas con discapacidad, personas mayores y comunidades LGBTI+. Por eso CLASES 2026 propone ir más allá del diagnóstico y discutir las condiciones estructurales que permiten o limitan el ejercicio de derechos. La justicia sexual, en este marco, significa cerrar la brecha entre quienes pueden decidir sobre su cuerpo y quienes ven esa decisión condicionada por el Estado, el mercado, la familia o las plataformas digitales.
Conclusión
América Latina no enfrenta un problema aislado de salud pública, sino un escenario compuesto en el que la epidemiología, la política, la economía y la tecnología se intersectan. Los datos de ONUSIDA, OPS, OMS y UNFPA respaldan una conclusión central: los retrocesos no son inevitables, pero requieren financiamiento sostenido, servicios accesibles, educación integral en sexualidad, vigilancia epidemiológica y regulación digital con enfoque de derechos.
CLASES 2026 se presenta, así, como un espacio para convertir el diagnóstico en hoja de ruta: no solo describir quiénes quedan excluidos, sino definir qué políticas públicas se necesitan para que la justicia sexual deje de ser un lema y sea una condición efectiva para toda la región.
Fuentes consultadas
- IntraMed. Salud sexual en América Latina vive “una combinación inédita de retrocesos y presiones simultáneas”. 20 de octubre de 2026.
https://www.intramed.net/content/salud-sexual-en-america-latina-vive-una-combinacion-inedita-de-retrocesos-y-presiones-simultaneas - ONUSIDA. Las nuevas infecciones por VIH aumentan en América Latina mientras el financiamiento global disminuye. 31 de julio de 2026.
https://www.unaids.org/es/resources/presscentre/pressreleaseandstatementarchive/2026/july/20260731_AIDS2026_onusida_informe_LAC - OPS/OMS. Sífilis en las Américas: estimaciones 2024.
https://www.paho.org/sites/default/files/2026/04/es-factsheet-sifilis-estimates-2024.pdf - OMS. Gonorrea multirresistente. Nota descriptiva.
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/multi-drug-resistant-gonorrhoea - UNFPA. El precio de la desigualdad: consecuencias socioeconómicas del embarazo en adolescentes y la maternidad temprana en América Latina y el Caribe.
https://mexico.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/2025-03/El%20precio%20de%20la%20desigualdad.%20Consecuencias%20socioecon%C3%B3micas%20del%20embarazo%20en%20adolescentes%20y%20la%20maternidad%20temprana%20en%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe_0.pdf - CLASES 2026 / FEMESS. Sitio oficial del XXIII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual.
https://congresofemess.org.mx/
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